Conduciendo a ciegas

Conduciendo a ciegas

Absurdo que en pleno Siglo XXI, la información en el Externado se siga manejando con el mismo recelo y secretismo de hace 100 años.

Por: Santiago Castro.
Graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia.
Santiago Castro, graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia.

Como es sabido por todos aquellos que adelantamos nuestros estudios en el Externado, cualquier trámite, por superfluo o simple que sea, resulta tedioso, e inclusive agotador, dada la excesiva burocracia a la que somos sometidos los miembros de la comunidad universitaria.

Sin embargo, esta precaria situación, en la que un simple certificado de estudios puede tardar hasta 5 días hábiles en ser expedido, y exigen un absurdo y engorroso proceso de descarga de un recibo de pago en un teléfono celular para poder hacer cualquier pago, sin importar lo insignificante que sea, no es más que un síntoma de un mal mucho mayor que aqueja a nuestra casa de estudios. La absoluta falta de canales de comunicación entre las múltiples dependencias de la institución.

Resulta hoy incomprensible que una Universidad como el Externado sea tan deficiente en su manejo de comunicaciones internas. Es un problema transversal a la estructura universitaria, empezando por la rectoría y el Consejo Directivo universitario, el cual es manejado con total y absoluto hermetismo, para los estudiantes es casi imposible saber el objeto de las discusiones, mucho menos el resultado de dichas deliberaciones.

En la Facultad de Derecho vemos que la mayoría de los departamentos, en lugar de articular esfuerzos y coordinar sus actividades académicas, actúan como si fueran celosos competidores empeñados en adelantar sus actividades con el mayor recelo y secretismo posibles, siguiendo el ejemplo de los regentes de la Universidad, que en ocasiones pareciera más una sociedad secreta que un cuerpo colegiado que ostenta la administración de una de las casas de estudios más importantes del país.

Resulta completamente ajeno a los principios democráticos que se nos inculcan desde nuestro tiempo como primerizos esta manera de administrar, toda vez que es apenas obvio que la verdadera garantía de la democracia es la publicidad de sus deliberaciones, procesos, decisiones y ejecuciones.

De no ser por la representación estudiantil, el grueso de la comunidad externadista sería absolutamente ignorante ante la gestación de las decisiones que han de afectarlos directamente, derivando, en muchos casos, en estudiantes absolutamente desinteresados que solo acuden a la Universidad a recibir sus clases y, en el momento en el que estas terminan, emprenden su camino de regreso a casa.

Esta desinformación resulta perniciosa tanto para las directivas, incluidos el Rector y la Secretaria General, como para los demás miembros de la comunidad, especialmente los estudiantes como principales beneficiarios de las actividades de la Universidad como fundación que es. Para las directivas, si bien pueden sentir una falsa seguridad en su manejo reservado, el mantener a la comunidad externadista ajena a todas sus decisiones es un grave error, ya que, en caso de tomar una decisión que derive en un beneficio esta pasa inadvertida, por otro lado, al evitar la formación de opiniones informadas respecto de sus decisiones y posturas se aíslan a las necesidades reales de los estudiantes y profesores, lo que deriva en el equivalente a conducir un automóvil con los ojos vendados y los oídos cubiertos, una receta que garantiza el desastre.

Es claro que, en un tiempo de polarización en prácticamente todos los debates públicos, debemos volver nuestra atención a los principios fundacionales que los Abuelos Radicales nos legaron. Hemos de recordar que somos herederos y representantes de unas ideas simples, pero no por eso poco importantes, que nos unen a todos como externadistas y nos invitan a deliberar con transparencia, y respeto.

La única manera de superar estos turbulentos tiempos que atraviesa nuestro amado Externado es abrir espacios para un debate constructivo, cuyo requisito necesario e ineludible es un acceso efectivo a información veraz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *