Transformación digital para los abogados: el papel de las facultades de Derecho

Transformación digital para los abogados: el papel de las facultades de Derecho

Por: Sandra Ortiz.
Profesora de la Universidad Externado de Colombia.

En los últimos años se ha gestado importantes cambios en todos los sectores económicos, producto de las transformaciones introducidas por la digitalización en los procesos productivos, que han traído consigo la revisión de las habilidades y aptitudes que se deben tener para afrontar esta nueva revolución a la que se la denominado la Cuarta Revolución 4.0.

Sandra Ortiz, profesora de la Universidad Externado de Colombia.

Se ha evidenciado, que el sistema educativo colombiano no está formando profesionales capaces de asumir e incorporar estos cambios, atendiendo a que se están formando colombianos con un alto conocimiento teórico, pero con escasa experiencia en el mundo real, aspecto de vital importancia para el país que se encuentra inmerso en este proceso de cambio, donde se requiere de mano de obra competitiva, y que entienda y comprenda los nuevos desafíos del entorno digital y puedan evidenciar las falencias que no pueden ser suplidas por la tecnología, al final las máquinas son creaciones humanas y nunca podrán superar al humano.

En el ámbito del Derecho, ha llegado el momento de revisar los pensum de estas facultades y de incorporar como ejes estructurales conocimientos de otras disciplinas académicas tales como: Administración de Empresas, Economía  y Contabilidad, entre otras, a las cuales se les había considerado como especialidades que complementarían la formación básica del abogado, desconociendo que los nuevos negocios requieren que este profesional no solo pueda interpretar y aplicar al sistema normativo que regula las relaciones jurídicas que versan sobre una determinada problemática, sino recurrir a elementos de otras disciplinas y pueda identificar y generar juicios de valor respecto de los demás elementos derivados del contrato, como pueden ser los costos de transacción derivados de la relación jurídica, los análisis de costos beneficio, que no solo son aplicables a la expedición de normas, sino que se encuentran inmersos en cualquier relación jurídica y que le permitirá al jurista conocer a sus clientes y la naturaleza de los negocios, no es en vano que los despachos se unieran a la transformación digital.

Lo anterior, nos lleva a pensar que una facultad de Derecho debe tener un pensum con unos ejes transversales a toda la carrera, es decir contar con materias medulares, como lo pueden ser Obligaciones, Negocio Jurídico y Contratos, Derecho Administrativo, Derecho Constitucional, Derecho Internacional Público y Privado, a modo de ejemplo, así como de un nuevo modelo de evaluación basado en casos, de cursos de escritura y oratoria, y en lo posible de tener un doble título en Economía, Finanzas o Administración.

Adicionalmente, se suma a este listado de materias, conocimientos en informática, en habilidades gerenciales, en toma de decisiones, en competitividad y pensamiento estratégico, como materias obligatorias y un conjunto amplio de electivas, lo que le permitirán dimensionar los nuevos elementos que complementarán su formación y que le permitirán participar en competencias internacionales y sobre todo en proyectos de investigación y de esta manera desarrollar habilidades de escritura y de oralidad.

La transformación digital ha llegado y cualquier abogado independiente de la facultad de Derecho donde sea egresado debe sumarse a este proceso, depende de éstas incorporar nuevos elementos que les permitan diferenciar a sus estudiantes y comprender que no solo se están formando funcionarios públicos, sino asesores de empresas, litigantes y futuros árbitros que requieren tener sólidos conocimientos en jurídicos, multilingües y con conocimientos transversales en otras disciplinas.

Todo lo anterior, sin dejar de lado que una de las principales responsabilidades que tienen las facultades de Derecho y las universidades, es la de formar profesionales íntegros y con criterio, en un país que demanda colombianos con valores.

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